Rodéate de gente interesante, agradable y rica

       Es común encontrar adolescentes y jóvenes que se congregan mediante un lazo común, una característica que los identifica; puede ser la aversión al estudio, la rabia que les tienen a ciertas personas, el desprecio por las normas, el deseo de mostrarse fuertes, seductores y atrevidos, la necesidad de ser independientes, el rechazo del que son víctimas, el interés en conseguir dinero, la tendencia depresiva o cualquiera otra. Son contados los grupos de personas en estas etapas que se unen por una causa social, el deseo de ser las mejores, la afición por un deporte, u otro factor de motivación elevado; quienes lo hacen están impulsados por un claro conocimiento de su valía y de lo bueno que merecen. En cambio, aquellas que no se precian de ser lo que son no creen que tengan méritos para ser grandes y disfrutar de lo mejor. Lo cierto es que tanto ellas, como algunos adultos, se mueven en un círculo cerrado a otros valores y formas de percibir el mundo. “El que entre la miel anda, algo se le pega”, reza el adagio. Lo cierto es que todas las personas tendemos a imitar aquellas conductas que admiramos y a tratar de parecernos a las personas que nos parecen interesantes. La influencia directa la recibimos de los seres más cercanos y significativos para nosotros. La falta de autoestima explica por qué una mujer siempre elige como pareja a alguien con serios desajustes, que sufre y la hace sufrir; o por qué un hombre no tiene como amigos sino a otros que llevan una vida de perdedores. A la postre, llegan a ser como sus modelos.

Si estás convencido de que eres digno de re- cibir el mejor trato que la vida puede darte, si crees que tienes razones para aspirar a ser lo más feliz posible, una manera de ayudarte es relacionándo- te con personas ricas, nunca con personas pobres. Cuando digo rica, me refiero a la persona que tiene abundancia de todo tipo: rica en alegría, en genero- sidad, en sueños, en sentido de justicia, en palabras sabias y oportunas; rica en soluciones, en recursos, en propuestas, en momentos gratos, en aficiones, en bondad, en amor, en elogios, en ideas inge- niosas, en ánimo para divertirse, en serenidad, en inteligencia, en capacidad de asombro, en conoci- mientos, en buen humor… Y si también es rica en dinero, mejor todavía, porque te enseña cómo se puede conseguir. Estas condiciones aplican para los amigos y para la pareja que hayas de elegir.

        En el mundo, hay toda clase de personas y no podemos aspirar a vivir rodeados de ángeles. Es necesario saber relacionarse con todas, tratar a un jefe difícil, a muchos clientes desesperantes, a maestros autoritarios y, en general, a gente que no nos agrada. Muchas veces también, porque estamos en la obligación o porque sentimos un fuerte deseo, accedemos a ayudar a personas negativas, pero una cosa es estar dispuestos a comprender y a servir, y otra muy distinta es dar un lugar preferencial en el espacio de tus seres más próximos a personas que te impiden sumar y, en cambio, te van haciendo experto en menguar, en perder. Huye de los deprimidos, acomplejados, neuróticos, conflictivos, desagradecidos, cascarrabias, celosos, egoístas, chismosos, amargados, mentirosos, criticones, arribistas, irascibles, agresivos y groseros. Dales una mano cuando te necesiten, pero no los invites a formar parte del círculo más estrecho de tu vida afectiva.

 

   Tomado de mi libro ESTOY ENCANTADO DE HABERME CONOCIDO

 

 

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