CUANDO ES NECESARIO DECIR “ADIÓS”

El amor y la relación de pareja deben cumplir dos objetivos: Placer y Crecimiento. Muchas personas aguantan un mal amor o una pésima relación, y sobreviven. ¿Eso es todo?, ¿conformarse con sobrevivir?

       Seis años de novios, o uno solo, apego total en medio de una relación intensamente conflictiva; catorce años de matrimonio, una pareja maltratadora o ausente; una relación fría, árida, vacía, destructiva, tensionante, llena de desamor, llena de nada. En ninguno de estos casos hay asomo de que se vive para el placer ni para el crecimiento. Sin embargo, todas estas personas siguen luchando infructuosamente, al punto de perder la vida por salvar el matrimonio o la experiencia de estar físicamente juntos aunque afectivamente separados.

       ¡No!, ¡no luche por salvar el matrimonio! ¡Luche por salvar el amor! Mientras haya tiempo, no cuando las heridas sean demasiado hondas y los daños imposibles de reparar. A través de la comunicación, el autoanálisis, los recursos del conocimiento, o con la ayuda de un buen profesional con quien pueda analizar sus sentimientos, su situación concreta, para que usted mismo determine qué hacer. Puede que su relación sea susceptible de mejorar, o puede que usted se de cuenta de que está separado hace muchos años.

Y si después de hacer todo para conseguirlo no es posible salvar el amor, y, por lo tanto, al lado de su pareja nunca va a alcanzar un grado deseable de placer y de crecimiento, entonces ¡luche por salvar su vida, su dignidad, su autoestima! Ha llegado la hora de decir “Adiós”.

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